易經I ChingEl Libro de los Cambios☰ 乾 Qián: Cielo, metal, noroeste, padre☱ 兌 Duì: Lago, metal, oeste, hija menor☲ 離 Lí: Fuego, fuego, sur, hija mediana☳ 震 Zhèn: Trueno, madera, este, hijo mayor☴ 巽 Xùn: Viento, madera, sureste, hija mayor☵ 坎 Kǎn: Agua, agua, norte, hijo mediano☶ 艮 Gèn: Montaña, tierra, noreste, hijo menor☷ 坤 Kūn: Tierra, tierra, suroeste, madre

18 蠱 Gǔ Reparar lo Dañado

Juicio

Hay algo dañado que viene de antes, un desorden heredado que ahora te toca reparar. Hay gran progreso para quien lo afronta como es debido, y ventaja en hacer algo arriesgado, como cruzar el gran río. Pero antes de actuar, mira bien: tres días antes del punto de giro y tres días después. Entender cómo llegó el problema es la mitad de arreglarlo. Piensa en qué se rompió y qué hay que cuidar al repararlo.

Imagen

Una montaña y, a sus pies, el viento: el aire queda atrapado en la base, sin poder moverse. Lo que no circula se estanca y se corrompe. Toca ayudar a la gente y alimentar tu propia virtud: arreglar lo de fuera y cuidar lo de dentro a la vez. Reparar lo dañado no es solo arreglar cosas. Es también cuidar en qué te conviertes mientras lo haces.

Líneas

Línea 1

Tratas con los problemas que dejó tu padre. Si actúas como un buen hijo, la falta no recae sobre él. La situación es delicada, pero el final puede ser favorable. Pregúntate qué parte de lo que arrastras viene de otros y puedes arreglar sin reproches.

Línea 2

Tratas con los problemas que dejó tu madre. No lleves tu firmeza hasta el extremo. Aquí lo que se rompió está más cerca del afecto, y no se arregla con rigidez. Conviene suavizar, ceder algo, no exigir la corrección total. Pregúntate si estás tratando de arreglar lo que duele con la misma dureza con que arreglarías una máquina.

Línea 3

Tratas otra vez con los problemas del padre. Puede haber algún motivo de arrepentimiento, pero no un gran error. Es el ánimo de quien se implica con ganas y se pasa un poco de intensidad, y eso es mejor que no hacer nada. Pregúntate si ese exceso de celo merece ajustarse.

Línea 4

Miras con indulgencia los problemas de tu padre: lo dejas pasar, lo toleras. Si sigues adelante así, encuentras motivo de arrepentimiento. Ser tolerante con lo que está dañado es cómodo, pero no lo arregla. Hay cosas que, si no se atienden, solo empeoran. Pregúntate qué estás dejando pasar por no querer incomodar, y qué te cuesta ya esa indulgencia.

Línea 5

Tratas con los problemas del padre y recibes elogios: has usado el instrumento adecuado. Eso es lo importante: elegir bien la herramienta para la tarea. A veces hace falta la persona o el método justo, no más esfuerzo. Pregúntate si usas la herramienta adecuada o solo la que tienes a mano.

Línea 6

No sirves a un rey ni a un señor: con ánimo elevado, prefieres ocuparte de lo tuyo. Es la imagen de quien, tras reparar lo que le correspondía, se retira a su vida. Hay un momento en que el deber está cumplido. Pregúntate si es hora de dejar lo que arreglas y cuidar lo que es tuyo.

Reflexión

  1. ¿Qué desorden heredado te toca reparar sin haberlo causado tú?
  2. ¿Qué estás dejando pasar por no querer incomodar a nadie?
  3. ¿Es la herramienta que usas la adecuada o solo la que tienes a mano?

Los 64 hexagramas