20 觀 La Contemplación
Juicio
Imagina a quien se ha lavado las manos antes de la ofrenda, pero aún no ha ofrecido nada: está en el momento de mayor atención. Así te toca estar ahora, con sinceridad y con una dignidad serena que se hace respetar sin imponerse. Contemplar no es mirar sin más: es detenerte a ver qué hay delante y qué hay dentro. Pregúntate qué necesitas ver con calma antes de dar el siguiente paso.
Imagen
El viento recorre la tierra y todo lo roza: nada se le escapa. Los antiguos reyes recorrían las distintas regiones para ver cómo vivía la gente, y después daban sus enseñanzas. Primero observar, luego decir. Es un orden que sirve hoy: antes de aconsejar, corregir o decidir por otros, ve cómo viven realmente. Pregúntate cuánto de lo que opinas lo has visto con tus propios ojos.
Líneas
Línea 1
Miras como un muchacho: de lejos y sin entender del todo. Para quien aún no tiene responsabilidad, no es reprochable; para quien debería ver más, es motivo de lamento. Pregúntate si estás mirando por encima algo que merece más atención.
Línea 2
Miras por una rendija de la puerta: ves solo una parte. Sirve a quien se recoge en lo suyo con firmeza, pero es poco para quien debe ver más. Pregúntate si tu punto de vista se ha vuelto estrecho y qué verías abriendo un poco más la puerta.
Línea 3
Observas el curso de tu propia vida y decides según eso si avanzar o retroceder. En vez de seguir por inercia, te preguntas dónde estás. Mira lo que has vivido, qué te ha dado y qué te ha costado, y con eso decide. Pregúntate hacia dónde apunta lo que llevas hecho.
Línea 4
Contemplas el esplendor del reino y te conviene acercarte a quien lo dirige, como invitado. Estás ante algo grande y puedes aprender de ello. Acércate a quien hace las cosas bien y deja que te enseñe lo que no sabes. No tengas vergüenza de pedir lugar en esa mesa. Pregúntate de quién puedes aprender más y si te estás acercando.
Línea 5
Contemplas el curso de tu propia vida y no cometes error. Quien se mira con honestidad no se pierde. Esta mirada es más exigente que la anterior: no solo ves dónde estás, también te preguntas qué has hecho de ello. Pregúntate qué te sorprende al verte desde fuera, y si eso que ves es lo que querías ser.
Línea 6
Contemplas tu carácter para ver si de verdad es el de una persona de valor. No cometes error. Es la contemplación más difícil: examinarte sin defender lo que eres ni castigarte. Pregúntate qué cualidades tuyas sostendrías ante cualquiera y cuáles prefieres no mirar. Mirarte con claridad es la única forma de seguir creciendo sin engañarte.
Reflexión
- ¿Qué necesitas ver con calma antes de dar el siguiente paso?
- ¿Qué parte de tu situación estás mirando solo por una rendija?
- ¿Qué cualidad tuya sostendrías ante cualquiera y cuál prefieres no mirar?