易經I ChingEl Libro de los Cambios☰ 乾 Qián: Cielo, metal, noroeste, padre☱ 兌 Duì: Lago, metal, oeste, hija menor☲ 離 Lí: Fuego, fuego, sur, hija mediana☳ 震 Zhèn: Trueno, madera, este, hijo mayor☴ 巽 Xùn: Viento, madera, sureste, hija mayor☵ 坎 Kǎn: Agua, agua, norte, hijo mediano☶ 艮 Gèn: Montaña, tierra, noreste, hijo menor☷ 坤 Kūn: Tierra, tierra, suroeste, madre

4 蒙 Méng La Necedad Juvenil

Juicio

Estás ante alguien que no sabe, o eres tú quien no sabe todavía. Aquí el aprendizaje no se persigue: el que enseña no va a buscar al joven inexperto, es el joven quien acude. Y cuando acude con sinceridad, merece una respuesta clara. Preguntar una y otra vez lo mismo, sin escuchar, es cansar al maestro y no aprender. Conviene ser firme y ordenado en lo que aprendes. Pregúntate si de verdad quieres entender o solo quieres oír lo que ya piensas.

Imagen

Una fuente brota al pie de una montaña: el agua sale limpia, pero todavía no sabe adónde ir. Esa es la mente joven, o la tuya ante algo nuevo. La imagen te pide dos cosas. Sé resuelto en tu conducta, que el agua no se detenga a la primera piedra. Y cuida tu carácter, como se cuida un manantial para que siga limpio. Lo que aprendes importa, pero importa más cómo te vuelves mientras aprendes.

Líneas

Línea 1

Hay ignorancia que despejar, y a veces hace falta cierta severidad para romper los grilletes de la mente. Pero seguir por ese camino de castigo lleva a arrepentirse. Si corriges a alguien, o a ti, hazlo lo justo para soltar la cadena y nada más. La dureza abre la puerta; no es la forma de enseñar.

Línea 2

Tienes paciencia con quien no sabe, y eso es una virtud. Acoges incluso lo que otros desprecian, no por debilidad sino por amplitud. Es la figura de quien sostiene la casa y sabe escuchar. Pregúntate a quién aguantas con generosidad y a quién has dejado de escuchar por soberbia.

Línea 3

Cuidado con unirte a quien cambia de lealtad en cuanto ve a alguien con más dinero o poder. Es alguien que no se guarda a sí mismo, y de esa unión no sale nada bueno. Mira con quién te alías. Una relación que depende de lo que das, y no de lo que eres, se rompe pronto.

Línea 4

Estás atado por cadenas de ignorancia: no ves, y tampoco quieres que te lo digan. Es una situación que trae arrepentimiento. Si te reconoces, el primer paso es admitir que hay algo que no sabes. No hace falta saberlo todo; basta con dejar de defender lo que no entiendes.

Línea 5

Eres como un niño sencillo, sin experiencia, que no finge saber. Y eso, aquí, es una ventaja. Quien aprende con la mente abierta avanza más que quien llega lleno de certezas. Conserva esa sencillez y pregunta lo que de verdad quieres saber, aunque suene ingenuo.

Línea 6

Alguien golpea a quien no sabe, y de hacerle daño no sale nada bueno. Es la tentación de enseñar con desprecio, o de enfadarte con tu propia torpeza. Conviene más proteger al ignorante del daño. Pregúntate si castigas a alguien, o a ti, por no saber. Cuidar es más lento, pero enseña.

Reflexión

  1. ¿Qué llevas tiempo preguntando sin querer escuchar de verdad la respuesta?
  2. ¿Con quién estás siendo más duro de lo que hace falta, incluido tú mismo?
  3. ¿Qué podrías aprender hoy si dejaras de defender lo que ya crees saber?

Los 64 hexagramas