易經I ChingEl Libro de los Cambios☰ 乾 Qián: Cielo, metal, noroeste, padre☱ 兌 Duì: Lago, metal, oeste, hija menor☲ 離 Lí: Fuego, fuego, sur, hija mediana☳ 震 Zhèn: Trueno, madera, este, hijo mayor☴ 巽 Xùn: Viento, madera, sureste, hija mayor☵ 坎 Kǎn: Agua, agua, norte, hijo mediano☶ 艮 Gèn: Montaña, tierra, noreste, hijo menor☷ 坤 Kūn: Tierra, tierra, suroeste, madre

52 艮 Gèn El Aquietamiento

Juicio

Descansar como la espalda, que se queda quieta sin esfuerzo, y pasear por el patio sin ver a nadie: esa es la quietud que se te pide ahora. Aquí te toca parar y olvidarte de ti mismo por un rato, sin que nada te distraiga. No hay error. Es un alto en el camino. Pregúntate cuándo fue la última vez que estuviste de verdad quieto, sin pantallas ni ruidos, y qué te dijo ese silencio.

Imagen

Dos montañas, una sobre otra: quietud sobre quietud. El sabio no deja que sus pensamientos vayan más allá de los deberes de su posición. No es pereza, es foco. Quien se queda en lo que le toca tiene la mente en calma. Pregúntate qué pensamientos te sacan de tu sitio, hacia lo que no te corresponde ni puedes cambiar, y qué pasaría si los dejaras pasar.

Líneas

Línea 1

Mantienes quietos los dedos de los pies: antes de moverte, te detienes. No hay error, y te conviene mantenerte firme y recto. Es el freno al comienzo del movimiento, cuando es más fácil. Frenar a tiempo es sencillo; después cuesta más. Pregúntate qué paso estás a punto de dar sin pensar, y qué ocurre si lo detienes un momento.

Línea 2

Mantienes quietas las pantorrillas: no puedes ayudar a quien sigues, y te quedas insatisfecho. Es la incomodidad de quien ve una equivocación y no logra evitarla, porque su posición no le da fuerza. Tu quietud, aquí, duele. Pregúntate si estás callando algo que debías decir, y si lo que te frena es prudencia o miedo.

Línea 3

Mantienes quieta la cintura y separas las costillas del cuerpo. La situación es peligrosa y el corazón arde con excitación contenida. Es la imagen de quien se fuerza a quedarse quieto por dentro cuando todo le pide moverse. Es una quietud forzada, y quema. Pregúntate si tu calma es real o solo aparente, y qué emoción estás conteniendo.

Línea 4

Mantienes quieto el tronco. No hay error. Es una quietud más profunda: no frenas un gesto, sino todo el cuerpo. Es la calma de quien se ha asentado por dentro. No hace falta esforzarte por mantenerla; sale de aceptar lo que hay. Pregúntate cuándo sientes que tu cuerpo y tu mente están en el mismo sitio.

Línea 5

Mantienes quietas las mandíbulas, y tus palabras salen ordenadas. Desaparece el motivo de arrepentimiento. Hablar menos y mejor da claridad a lo que dices. Quien se detiene a pensar antes de decir evita casi todos los lamentos. Pregúntate qué palabras sueltas sin pensar, y cuál sería el beneficio de callar un momento antes de responder.

Línea 6

Mantienes la quietud con entrega: es buena señal. Es una calma mantenida, que ya no necesita esfuerzo ni vigilancia, un reposo que está en ti. Todo lo anterior preparaba esto. Cuando llegas aquí, la quietud no es ausencia de movimiento, sino una forma de estar. Pregúntate qué te acerca a esta calma estable y qué te aleja de ella.

Reflexión

  1. ¿Cuándo fue la última vez que estuviste de verdad quieto y qué te dijo ese silencio?
  2. ¿Qué pensamientos te sacan de tu sitio hacia lo que no puedes cambiar?
  3. ¿Es real tu calma o solo aparente?

Los 64 hexagramas