易經I ChingEl Libro de los Cambios☰ 乾 Qián: Cielo, metal, noroeste, padre☱ 兌 Duì: Lago, metal, oeste, hija menor☲ 離 Lí: Fuego, fuego, sur, hija mediana☳ 震 Zhèn: Trueno, madera, este, hijo mayor☴ 巽 Xùn: Viento, madera, sureste, hija mayor☵ 坎 Kǎn: Agua, agua, norte, hijo mediano☶ 艮 Gèn: Montaña, tierra, noreste, hijo menor☷ 坤 Kūn: Tierra, tierra, suroeste, madre

26 大畜 Dà Chù La Gran Domesticación

Juicio

Tienes mucho acumulado y se te pide firmeza y rectitud para contener tanta fuerza. Es buena señal no quedarte a vivir de tus rentas en casa, sino salir y servir, y conviene incluso cruzar el gran río. Guardar no es esconder: lo que has reunido pide un propósito. Pregúntate para qué estás acumulando, y si ya es hora de sacar algo de lo que has guardado.

Imagen

El cielo, con toda su fuerza, queda contenido dentro de una montaña. Es la imagen de lo grande que se guarda sin perderse. El sabio almacena en su memoria las palabras y los hechos de los antiguos para acumular su propia virtud. Aprender de lo ya vivido es una forma de contener la fuerza. Pregúntate qué historias de otros te sirven de reserva cuando dudas.

Líneas

Línea 1

Estás en una posición de peligro y te conviene detener el avance. Es sensato frenar cuando intuyes que es arriesgado. Detenerte aquí no es cobardía, es medir tu fuerza. Si algo te dice que no es el momento, escúchalo. Pregúntate qué prisa te empuja ahora y qué pasaría si esperaras un poco más antes de dar el paso.

Línea 2

A un carro le han quitado la correa que lo sujeta al eje: no puede avanzar. A veces lo que te detiene es una pieza sin la cual lo demás no funciona. Reconocerlo es el primer paso. Pregúntate qué falta para que lo que quieres mover se mueva, y si te apresuras sin eso.

Línea 3

Empujas tu camino con buenos caballos. Conviene reconocer la dificultad, mantenerte firme y recto, y ejercitarte a diario en conducir y defenderte: así hay ventaja en cualquier dirección. Tienes fuerza, pero la fuerza necesita práctica. Pregúntate qué entrenas cada día para este camino.

Línea 4

Un toro joven con un tablón atado a los cuernos: la fuerza se sujeta antes de que cause daño. Es muy buena señal. Es más fácil frenar a tiempo que reparar después. Si tienes mucho impulso, pon un límite desde el principio. Pregúntate qué impulso tuyo se beneficiaría de un tablón sencillo antes de que sea tarde.

Línea 5

Los colmillos de un jabalí castrado: la fuerza está contenida desde la raíz y no hace falta forzar. Juega a tu favor. Frenar lo que empuja con violencia mediante golpes no sirve. Mejor atender lo que lo mueve por dentro. Pregúntate qué parte de tu fuerza intentas parar por fuera cuando necesita atención en la raíz.

Línea 6

Estás al mando del firmamento: el camino hacia arriba está libre. Es progreso. Lo que contenías llega a abrirse: la fuerza acumulada encuentra sitio. Es un buen momento para usar lo que has guardado. Pregúntate qué ha madurado en ti con la espera, y cómo ponerlo al servicio de algo mayor que tú.

Reflexión

  1. ¿Para qué estás acumulando lo que acumulas?
  2. ¿Qué te falta hoy para que lo que quieres mover se mueva?
  3. ¿Qué impulso tuyo necesitaría un límite sencillo antes de que sea tarde?

Los 64 hexagramas